Aunque a  lo largo de la historia, el apasionante mundo de los hongos ha estado en contacto con la humanidad, y las setas han sido consumidas en distintas culturas por sus propiedades para el beneficio de la salud, la bibliografía científica publicada en los últimos años ha ampliado las posibilidades de este recurso natural gracias a la constatación de sustancias antivirales, antioxidantes, antibacterianas, hepatoprotectoras, antidiabéticas, inmunomoduladoras y antitumorales en su composición.

Precisamente, su alto contenido en componentes reguladores de la homeostasis  del organismo, así como una composición nutricional determinante, los convierte en esenciales para la prevención de patologías que en la actualidad predominan en la sociedad, entre las que destacamos las de origen autoinmune, las cardiovasculares y el cáncer.

 

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